Café y tertulia: lugar de encuentro y revolución de la palabra

La revolución empezó en un Café. ¿Qué revolución? La respuesta es amplia: casi todas las revoluciones ideológicas y estéticas que dieron paso a la modernidad en Europa. ¿En qué Café? Quizás el Café Royal en Inglaterra, el Café Slavia en Praga o el madrileño Café Gijón; en todas aquellas ágoras improvisadas en las que los artistas e intelectuales europeos fueron sorbiendo ideas y haciendo de la modernidad la civilización de la palabra.

La revolución nació de una conversación. Si no hubiese sido por los encuentros en los Cafés, hechos de pronto atelier, salón u oficina para tantos pensadores, no habrían surgido las Vanguardias; cómo, sino en las tertulias, iba a emerger el valor a desobedecer a la Academia, cómo sino en ese espacio común, en la charla libre, en la palabra compartida, iba a aparecer la subversión creativa. Los Cafés históricos, herederos de los elitistas salones aristocráticos del siglo XVII, fueron el espacio democrático que acunó comunidades culturales, artísticas y políticas. Lugares plurales y abiertos, por primera vez, a todo tipo de públicos, donde la vida se observó a veces y se creó otras: espacio de reflexión, espectáculo de debate y discusión, atril espontáneo ante un público heterogéneo y cambiante; el Café pero sobre todo la palabra, lo cambiaron todo.

Los alumnos de oratoria de TALKK conversan en el Café Ledicia.

Los alumnos de oratoria de TALKK conversan en el Café Ledicia.

Por ello, en TALKK conocemos el valor de la tertulia que practicamos tan a menudo, un poder que se mantiene intacto en nuestros días; su capacidad para cuestionar ideas y compartir conocimiento, para devolvernos a la vida y observarla a través de los otros y de nosotros mismos con aire renovado.

 

El reto de comunicar

Comunicar se ha convertido en un reto, y es que a nuestro alrededor hay muchas personas que hablan, pero muy pocas comunican. Las que comunican, llegan. Por eso, en los tiempos que vivimos, comunicar se ha convertido en todo un desafío.

En plena era de la información, los estímulos, los datos, el entretenimiento es inmediato. Es cierto que hay múltiples ventajas en conseguir tanto con un simple “click”, sin embargo, a la hora de comunicar debemos tener en cuenta que comprender un mensaje lleva tiempo, para que el que nos escucha caiga en la cuenta de cómo puede utilizar eso que decimos, necesitamos tiempo.

Hace unos meses leía un artículo que decía “La conversación se muere: sin conversación cara a cara perdemos lo que nos diferencia de otras especies: la humanidad", no sé qué opináis vosotros pero desde nuestra escuela, estamos de acuerdo. En estos tres años y medio que llevamos impartiendo formación en oratoria y debate, nos damos cuenta de que una de las dinámicas que más satisfacción produce a nuestros alumnos, es la conversación.

Nuestras escuelas de oratoria y debate abarcan muchas etapas de una vida, desde el grupo de primaria, con niños y niñas de 6 a 12 años, pasando por el grupo de secundaria, con adolescentes de entre 13 y 17, hasta llegar a nuestros grupos de adultos donde se abre la barrera desde los 18 en adelante hasta, en este momento, los 68, la edad de nuestra alumna más sabia. Y a todas las personas, de todas las edades, les resulta irresistible una buena conversación.

Esas en las que conoces el para qué comunicas, donde los que te escuchan y los que hablan te miran como si fueses algo valioso y no algo del montón, donde los turnos de palabra son sagrados pero a la vez uno es consciente de cuando parar y ceder su turno para no resultar extenso, aquellas donde el sentido del humor, el miedo, la vergüenza o la tristeza son bienvenidos, y como no esas donde argumentas y contrargumentas para lograr influir en los otros totalmente convencido de tu postura…esas conversaciones donde al fin y al cabo los humanos conectamos entre nosotros.

Si tuviese que escoger una aplicación de comunicar para cada una de nuestras escuelas, la lista quedaría del siguiente modo:

-          Escuela de Oratoria de Primaria (de 6 a 12 años): Saber expresar las emociones, los sentimientos, las opiniones, exponer argumentos o entablar una conversación comprendiendo a los interlocutores. Percibir el halar en público como un regalo, que comunicar sea considerado como un premio con el que todos disfrutan.

-          Escuela de Oratoria y Debate de Secundaria (de 13 a 17 años): Respetar las opiniones contrarias, argumentar con razones y evidencias comprendiendo todas las posturas posibles y ganar confianza y seguridad en mismo a la hora de comunicar ante un grupo de personas.

-          Escuela de Oratoria y Debate de Adultos: Lograr poner palabras a aquello que queremos decir sin dañar al otro, ser consciente de todo lo que ya tenemos como comunicadores que debemos potenciar, al mismo tiempo que conocer lo que nos falta para poder trabajarlo. Ganar seguridad a hablar en público y, al igual que he logrado hacer en otras facetas de mi vida, utilizar el sentido del humor y disfrutar mientras comunico.

Hacen falta espacios donde se genere el clima apropiado para comunicar con libertad.

En TALKK puedes encontrar el tuyo, juntos conseguiremos el reto de comunicar.

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